Solito de Javier Zamora
¿Cómo llegué a este libro? No lo conocía, pero oí hablar de él en la radio y me llamó mucho la atención.
Javier Zamora es un poeta salvadoreño, nacido en 1990. Su padre emigró a Estados Unidos, huyendo de la guerra civil, cuando él tenía un año y su madre cuando tenía cinco. Se quedó con su abuelo, abuelita Nelly y tía Maly.
Solito es su biografía. En 1999, cuando tenía nueve años, Javier viajó de La herradura en El Salvador a California (Estados Unidos), durante cinco mil kilómetros, para reencontrarse con sus padres… Fueron ocho semanas solito (nadie de su familia o amigos le acompañaban).
Previo pago, su madre había viajado con el mismo coyote (personas que se encargan de gestionar el viaje de los migrantes), y se animaron a traerle junto a ellos, después de intentar otras formas menos peligrosas.
Javier ha contado que empezó a escribir esta novela a los 29 años, pero no le gustaba el resultado. Años después, su terapeuta Carolina le recomendó contar la historia desde el punto de vista de ese niño. Así lo hizo y, con ello, consiguió el libro y sanarse de aquella angustia.
Está dedicado a su familia del viaje (les conoció el 6 de abril en San Salvador y se despidieron, el 11 de junio, en Tucson -1999-): Patricia (su madre), Carla (su hermana) y el Chino (su padre), también a todos los que conoció en su viaje. Y es una petición de perdón, con mayúsculas, a sus padres por haberle enviado a ese viaje.

- Traductor: José García Escobar
- Editorial: Random House enero 2024
- ISBN: 9788439738107
- N.º de páginas: 464
Opinión personal: Me ha encantado y dolido a partes iguales, ternura total.
El título me parece fantástico: SOLITO (es como se siente el protagonista durante todo su viaje). He vivido el viaje junto a Javier. Sus miedos, esperanzas, angustias, hambre, sed, dolor, olores, el descubrimiento de diferentes plantas, los insectos, amaneceres, estrellas… Es un relato duro, pero lleno de humor infantil, la realidad vista desde los ojos de un niño.
Está escrito en inglés y el traductor es un periodista, que ha viajado junto a inmigrantes y conocía expresiones de El Salvador, Guatemala y México.
Si su madre tardó sólo catorce días en hacer ese viaje, ¿Cómo iban a imaginar esos padres que Don Dago (el coyote) tuviera a su hijo por el desierto durante 7 semanas?
Entiendo que ningún miembro de su familia haya podido leer el libro. ¿Qué angustia vivirían sin tener noticias del niño?
El hecho contarlo ha sido terapéutico para él autor. Dice que esta sanado, pero ¿Quién puede recuperarse de un viaje así?
No soy capaz de ponerme en la piel de todos aquellos que han pasado, y siguen pasando, por situaciones semejantes.
Lástima que todavía esta realidad nos siga acompañando en diferentes partes del mundo.