Oxígeno de Marta Jiménez Serrano
¿Cómo llegué a este libro? Acaba de salir en enero y, aunque me daba un poco de pereza porque era de los más vistos en Instagram, no había leído nada de Marta. Los nombres propios (Sexto Piso, 2021) ha estado varias veces en mis manos, pero nunca llegó a casa. Este es su cuarto libro.
Marta Jiménez Serrano nació en Madrid en 1990. Estudió Filología Hispánica y Estudios Literarios y Letras Modernas. Tiene publicados varios libros, colabora en el diario El Mundo y RTVE, además de impartir clases de literatura creativa.
El 7 de noviembre de 2020, antes de publicar su primera novela, Marta Jiménez se cayó en el baño de su casa; afortunadamente no estaba sola y todo acabó en un gran susto, pero estuvo a punto de costarle la vida. La trama de esta novela autobiográfica es la narración de Marta (como protagonista y narradora), sobre este suceso y sus sensaciones, sentimientos, casualidades, negligencias, impotencias, la vivienda, los libros, esperanzas, coincidencias y, sobre todo, sus miedos (que tardó cinco años en superar).

- N.º de páginas: 160
- Editorial: Alfaguara enero 2026
- ISBN: 9788420453996
Opinión personal: Tengo una extraña sensación con esta lectura. Es un relato personal, contado de una forma sencilla. Marta repite varias veces que Oxigeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir» y eso lo entiendo, nadie quiere pasar por esa situación, aunque no he empatizado con la autora.
Su reto era contar su historia, pero lo ha aderezado con más cosas (información con datos de casos similares, su relación de pareja, entrevistas con sus enfermeros) y eso es lo que puede que me haya descuadrado. No es sólo un relato interior.
Hay algo que no me cuadra: desafortunadamente su casera no es un caso aislado y muchos inquilinos tienen problemas con los suyos. Pero, antes de alquilar, deberían haber pedido el resguardo de la revisión anual de la caldera (por tranquilidad personal), incluso se debe acompañar al contrato y ellos no sólo no lo tenían, sino que se fiaron que no les llegara el recibo del gas.
Me alegro enormemente que Marta haya superado todo y que el libro haya sido terapéutico para ella y esté bien. Pero, no he sentido la sensación de lo fantástico que es seguir VIVO.
Nota para Marta: mi madre también tenía una linterna en la mesilla.