Llévame a casa

Llévame a casa de Jesús Carrasco

¿Cómo llegué a este libro? Fue una de las recomendaciones de mi compañera María Jesús. Me dijo literalmente que era “uno de los libros que más le habían gustado este año”.

Conocía a Jesús de “Intemperie” y no lo dudé.

Es una novela sobre la vida misma de una familia con: padres, hermanos, años que pasan, trabajos, hijos, soledad, amistad, infancia, entrega, cancer, alzheimer…cargada de sensibilidad.

Portada de Llévame a casa

Juan, el protagonista, vuelve a Cruces (un pueblo cerca de Toledo) desde Escocia para el entierro de su padre. A partir de ese momento tiene que interiorizar que su vida va a dar un cambio. El cuidado de su madre, enferma de Alzheimer pasa a ser prioritario, muy a su pesar.

Ahora le toca se “hijo” en el más amplio sentido de la palabra. Lo asume y ejerce como tal.

Os dejo dos minifragmentos.

De cuando entra en su casa:

Huele a sudor, a grasa en las manos, a cicatrices viejas, a colonia de litro, a cableado con camisa de tela, a plomos fundidos, a transformador de 125 voltios, a golpes en un televisor en blanco y negro.

De cuando la enfermera del cardiólogo abraza a su madre para darle el pésame:

Nunca había visto a su madre en los brazos de alguien extraño. De hecho, no recuerda haberla visto en los brazos de nadie. Su madre, ha descubierto, tiene una vida en la que hay lugar a esa clase de afectos…

No había contado con que su madre tuviera una vida emocional autónoma. Nunca se había planteado que pudiera cultivar afectos más allá de la familia

Fragmentos de Llévame a casa de Jesús Carrasco

  • Publicado en 2021 por Editorial Seix Barral
  • N.º de páginas: 320

¿Dónde encontrarlo? Disponible en Mediatecas de Alcobendas (Madrid).

Opinión personal: Recomendable sobre todo a los que tengáis cerca a una persona mayor.

Tierna y sensible lectura. Me ha traído muchos recuerdos.

Las descripciones de la infancia de Juan sobre su casa, sus amigos, sus recuerdos… eran algunos míos.

Mis abuelos también llamaban a el dinero “las perras”.

Es duro reconocer que tus padres y los padres de tus amigos empiezan a entrar en esa fase de Alzheimer y nos toca ahora demostrarles que somos “hijos”.

Por difícil que parezca, en algunos momentos, no dudes en hacerlo.

Estoy segura que nos reconfortará saber que hicimos lo que debíamos cuando nos falten.